La base de la panificación
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Principales ingredientes.
Calidad de la harina.
Es importante comprender la diferencia que marcan los ceros de las harinas, además debemos tener en cuenta la función que cumple cada una de ellas; para panificación es conveniente utilizar harina 000 por poseer mayor cantidad de gluten, mientras que en masas quebradizas para tartas se recomienda la de 0000.
Lo explicaremos en forma sencilla: al grano de trigo lo recubren 6 capas, que conocemos como salvado de trigo, éste no posee nutrientes, siendo básicamente fibra; luego tenemos el endospermo en el cual se concentra todo el gluten y el núcleo que contiene gran parte del almidón (la parte más blanca de la refinada del grano).
La harina 000 se realiza solamente con endospermo mientras que la de 0000 se realiza con la totalidad del núcleo y parte del endospermo, esto explica el porqué la primera es la que más gluten posee.
Las harinas 00 y 0 son aquellas que incorporan a su estructura mayor cantidad de salvado y por ende también tiene mayor cantidad de gluten a que éste no lo posee.
Agua.
La función lógica más importante, es la formación de la masa. Si se incorpora poca cantidad de agua, como resultado obtendríamos productos secos y quebradizos, con poco desarrollo en el leudado.
También hidrata los almidones que junto al gluten dan consistencia suave y elástica a la masa. Los almidones bien hidratados al hornearse se hacen mucho más digeribles.
Podemos utilizarla a diferentes temperaturas dependiendo del tipo de masa o la maquinaria con la que contamos.
Si durante la cocción incorporamos vapor de agua la corteza del pan será más suave y tierna.
La cantidad de agua que se requiere para la formación de la masa dependerá de la absorción de la harina y del tipo de masa.
Sal.
Compuesta por sodio y cloro, químicamente denominada cloruro de sodio.
Este ingrediente básico que tendremos oportunidad de utilizar constantemente y de forma común en nuestra cocina fue motivo de conquista y marcó significativamente el comercio de una época.
Se extrae de grandes yacimientos subterráneos, a cielo abierto o bien evaporando agua de mar, la cual tiene algunos componentes diferentes que la sal común, como ser, otras sales minerales y oligoelementos.
• Se debe incorporar siempre al principio del amasado.
• La cantidad aconsejable es de 20 gramos por 1 kilogramo de harina para preparaciones saladas.
• La cantidad aconsejable es de 10 gramos por 1 kilogramo de harina para preparaciones dulces.
• Debe estar libre de impurezas.
• Poseer granulometría muy fina para que se disuelva fácilmente, utilizar la de granulometría gruesa para decorar.
Oculta virtudes insospechadas dentro de la planificación.
• Fortalece al gluten, dando más fuerza a las harinas y masas.
• Regula la acción de la levadura.
• Inhibe la formación de bacterias ácidas por poseer propiedades antisépticas.
Levadura de cerveza o Saccharomyces Cerevisiae.
Son microorganismos, hongos unicelulares. Se alimentan de azúcares monosacáridos, que son de moléculas pequeñas, por lo tanto son directamente asimilables por la levadura.
Se reproducen al alimentarse y generan por una parte alcohol etílico (se evapora casi en su totalidad durante la cocción) y dióxido de carbono o gas carbónico que comienza por disolverse en el agua de la masa hasta que está saturada, luego es el gluten, el encargado de formar redes elásticas que contendrán el gas para dar volumen a la masa.
Si el leudado se prolonga demasiado, la masa perderá elasticidad, el producto será pequeño y la corteza pálida por la falta de azúcar.
Si por el contrario el leudado es insuficiente el pan será pequeño, pesado y la corteza con excesivo color en este caso por tener azúcar en gran concentración.
Una buena levadura fresca debe ser firme al tacto, partirse sin desmoronarse mucho, poseer algo de humedad, con color y sabor característico de la levadura.
La levadura seca tiene una concentración de 2 a 5 veces más que la levadura compresa o en pasta.
Desgasificar: quitar el gas carbónico producido durante la primera fermentación, colocar el bollo de la masa en la mesada de trabajo y darle suaves golpes de puño.
Armado de las piezas: dar forma clásica o creativa a cada uno de los productos panificados.
Estibar: acomodar las piezas ya armadas en placas enmantecadas con ayuda de un pincel.
Punteado: dejar leudar las piezas ya armadas y estibadas en lugar tibio para que dupliquen o tripliquen su volumen dependiendo de la preparación realizada.
Hornear: acción de cocinar en hornos, debiendo tener siempre presente, que la relación entre la temperatura del horno y el tamaño de los panes, es inversamente proporcional, esto significa que a menor tamaño de las piezas, mayor será la temperatura del horno, y a mayor tamaño de las piezas, menor temperatura tendrá el horno. Con temperaturas que oscilan entre los 160 ºC y los 220 ºC
Mise en place: disposición de todos los elementos necesarios para la elaboración de una tarea.
Uno de los pilares fundamentales para el crecimiento de cualquier discípulo del gran arte de la gastronomía.
• Contar con los utensilios básicos y el equipamiento necesario.
• Seleccionar, pesar y medir las materias primas de acuerdo a cada receta.
• Tener a mano: fuegos y hornos listos en cada puesto de trabajo.
• Desarrollar las decoraciones para el armado y terminación de los platos o preparaciones en general.
Se lo verá reflejado en:
• Ahorro de tiempo.
• Facilidad de trabajo.
• Garantía de calidad en el producto final.
• Organización y rendimiento óptico del equipo.
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